HUIRÉ DE TI
Huiré lejos donde tu
envidia no me alcance,
Y al caer el sol
perpetuamente iré con él,
En total agonía
sofocada por tus acosos
Respirare por fin,
aliviada de tanto dolor.
Huiré lejos donde el
sin sabor no tenga poder
Y a la tortura se le
diga misión cumplida,
En total desfachatez
de liderar lo indigno,
A sabiendas que
destruye lo que No creo.
Huiré lejos donde los
valores te pongan un alto,
Y el equilibrio te
paralice
dejándote lleno
de rabia por la presa pérdida,
Enfocado en
recuperarla para cumplir la cruel misión,
De deleitarte en el
dolor al ver sufrir
a la mujer que te
dijo: No.
Huiré lejos de tu
presencia
Y de los tuyos
cobardes sanguinarios,
Que te apoyan porque
son miserables como tú,
Apostando que el
doblegar a su perseguida
le hará cambiar
de opinión.
Huiré lejos antes que
me mates,
Y con astucia
quiebres la vida,
la amenaza esta
puesta ya que en mi frente escrita esta,
bohemio es el destino
que conquista al cruel cazador
arrebatándo de
sus manos la libertad.
Huiré lejos mostrando
total sagacidad,
que sin gemir aplasto
el pecho
que sangrando
de dolor quiere explotar,
El tiempo desencanto
con su paciencia,
La misericordia solo
consiguió violar leyes
ya que solo
aprendí a No amarme a mí misma.
Huiré donde no puedas
alcanzarme,
y correré sin mirar
atrás,
Acorralada no supe a
donde huir,
Pero, hoy libre como todos
los días,
sin embargo,
había olvidado como era la luz del sol.
Huiré lejos del
lejano bosque del sufrimiento,
Y sobre la copa de
sus árboles destellos de abrazos caerá,
Recordare el brillo
de mar,
La brisa marina
pestañeara con los ojos,
Ocultando con una
sonrisa su alegría
al ver que
recupere mis fuerzas y libertad.
Adalid
******
¡Oh,
que peligro!
¡Oh, que peligro!-
Gritan mis entrañas
Sin más, ni más
tiemblo al escucharlo
Nadie socorre, todos
huyen
Con la cabeza
cabizbaja hacen sordos sus oídos.
Mientras mi corazón
se paraliza,
Se nublan mis
sentidos,
No puedo luchar
contra los hacedores del mal,
No puedo luchar
contra los pastrulos.
Soy víctima de mis
acosadores,
Que sin ser uno de
ellos en ninguna de sus formas,
Simplemente un día me
miraron les guste,
Sin poderme olvidar
obsesivamente
me mantienen
presente.
Si los acosos son de
pan comido,
Las torturas
diariamente como afán de diversión.
Mis carnes son
quemadas por fluidos
de descargas
eléctricas de nueva tecnología,
Carcomieron mis
paredes y
volaron sus
linderos tapándolos con delgado yeso.
No entienden que: No
puedo ser una de ellos,
Amo la vida admirando
la creación en todas sus formas,
El respeto habiendo
luchado por su existencia,
Ellos son contrarios,
pertenecen al lado opositor de la vida.
Nunca pude mirarlos
solo presentí sus almas,
Negativas,
destructivas, altaneras, obsesivas, llenas de odio
Obvio recibieron mi
rechazo,
Causando lapidariamente el dolor del sufrimiento.
Si lo cuento la gente
se horroriza
Pero esta es mi
realidad,
Los torturadores, traficantes de droga gritan:
¡Nadie te creerá,
además eso No te mata!
Claro Aun pero como
duele.
Aflige ver que mis
Derechos Constitucionales son violados,
que Autoridades
corruptas se arrodillan
ante ellos por
unos centavos,
que me encuentro
desesperada,
porque están
intentando destruir nuestros cuerpos,
más confió y espero
en EL CREADOR.
Adalid
