domingo, 9 de octubre de 2016




HUIRÉ DE TI


Huiré lejos donde tu envidia no me alcance,
Y al caer el sol perpetuamente iré con él,
En total agonía sofocada por tus acosos
Respirare por fin, aliviada de tanto dolor.


Huiré lejos donde el sin sabor no tenga poder
Y a la tortura se le diga misión cumplida,
En total desfachatez de liderar lo indigno,
A sabiendas que destruye lo que No creo.


Huiré lejos donde los valores te pongan un alto,
Y el equilibrio te paralice
 dejándote lleno de rabia por la presa pérdida,
Enfocado en recuperarla para cumplir la cruel misión,
De deleitarte en el dolor al ver sufrir 
a la mujer que te dijo: No.


Huiré lejos de tu presencia
Y de los tuyos cobardes sanguinarios,
Que te apoyan porque son miserables como tú,
Apostando que el doblegar a su perseguida
 le hará cambiar de opinión.


Huiré lejos antes que me mates,
Y con astucia quiebres la vida,
la amenaza esta puesta ya que en mi frente escrita esta,
bohemio es el destino que conquista al cruel cazador
 arrebatándo de sus manos la libertad.


Huiré lejos mostrando total sagacidad,
que sin gemir aplasto el pecho
 que sangrando de dolor quiere explotar,
El tiempo desencanto con su paciencia,
La misericordia solo consiguió violar leyes
 ya que solo aprendí a No amarme a mí misma.


Huiré donde no puedas alcanzarme,
y correré sin mirar atrás,
Acorralada no supe a  donde huir,
Pero, hoy libre como todos los días,
 sin embargo, había olvidado como era la luz del sol.


Huiré lejos del lejano bosque del sufrimiento,
Y sobre la copa de sus árboles destellos de abrazos caerá,
Recordare el brillo de mar,
La brisa marina pestañeara con los ojos,
Ocultando con una sonrisa su alegría
 al ver que recupere mis fuerzas y libertad.



 Adalid
******




¡Oh, que peligro!


¡Oh, que peligro!- Gritan mis entrañas
Sin más, ni más tiemblo al escucharlo
Nadie socorre, todos huyen
Con la cabeza cabizbaja hacen sordos sus oídos.


Mientras mi corazón se paraliza,
Se nublan mis sentidos,
No puedo luchar contra los hacedores del mal,
No puedo luchar contra los pastrulos.


Soy víctima de mis acosadores,
Que sin ser uno de ellos en ninguna de sus formas,
Simplemente un día me miraron les guste,
Sin poderme olvidar obsesivamente
 me mantienen presente.


Si los acosos son de pan comido,
Las torturas diariamente como afán de diversión.
Mis carnes son quemadas por fluidos
 de descargas eléctricas de nueva tecnología,
Carcomieron mis paredes y
 volaron sus linderos tapándolos con delgado yeso.


No entienden que: No puedo ser una de ellos,
Amo la vida admirando la creación en todas sus formas,
El respeto habiendo luchado por su existencia,
Ellos son contrarios, pertenecen al lado opositor de la vida.


Nunca pude mirarlos solo presentí sus almas,
Negativas, destructivas, altaneras, obsesivas, llenas de odio
Obvio recibieron mi rechazo,
Causando lapidariamente el dolor del sufrimiento.


Si lo cuento la gente se horroriza
Pero esta es mi realidad,
Los torturadores, traficantes de droga gritan:
¡Nadie te creerá, además eso No te mata! 
Claro Aun pero como duele.


Aflige ver que mis Derechos Constitucionales son violados,
que Autoridades corruptas se arrodillan
 ante ellos por unos centavos,
que me encuentro desesperada,
porque están intentando destruir nuestros cuerpos,
más confió y espero en EL CREADOR.



Adalid


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